Sigamos jugando con la lengua y la literatura
Lo lúdico nos complementa como personas y nos integra a nuestro patrimonio cultural.
El juego desarrolla nuestra capacidad cognitiva, abre la Imaginación y aumenta la creatividad. Por este motivo, consideramos que debe incorporarse en el aula como una rutina diaria que contribuya a la implementación de los contenidos curriculares.
Jugar es una práctica de libertad, puesto que se rompe con lo estructurado y así, se produce una mejor proyección de ideales.
A partir de lo propuesto en Sigamos jugando, creemos que el momento del juego implica otra dimensión espacio/temporal que no se limita a los meros convencionalismos. Se puede aprender jugando y jugar a aprender.
En este libro, desarrollamos propuestas que permiten abordar temas de Lengua y Literatura desde una perspectiva diferente de la que habitualmente se hace en las aulas.
Es resultado de una larga investigación que revaloriza lo lúdico en la didáctica.